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Seguramente eres de las personas que están cansadas de hacer siempre lo mismo y de obtener los mismos resultados, pero por más que le dan vueltas a las cosas; no logran encontrar una salida.

Cuando uno es empleado, con el tiempo lo comienza a agotar la rutina:
  • Cumplir horarios.
  • Desarrollar las mismas labores dia tras dia.
  • Usar uniformes.
  • Esperas el fin o comienzo de mes para cobrar el salario.
  • Recibir órdenes de jefes que se creen dioses en la tierra, etc.

Pero cuando uno decide dejar de ser empleado y se le ocurre la brillante idea de montar su propio negocio, cree que cogió el cielo a dos manos, porque ahora el jefe soy yo.

Lamentablemente, las cosas no son como parecen, a veces es más complicado ser dueño de negocio que empleado y más en la época actual, donde el mundo cambio y sin pedir permiso a nadie. Por ende, el remedio puede resultar peor que la enfermedad, porque la mayoría de negocios requiere de:
  • Inversión de capital (la cantidad depende del tipo de negocio) y si uno no tiene el dinero suficiente, hay que endeudarse con los bancos o con amigos y familiares.
  • El arriendo de un local comercial.
  • Pago de servicios públicos (agua, energía, internet, etc.)
  • Contratar personal de apoyo (empleados).
  • Pagar nómina.
  • Pago de impuestos.
  • Cumplir con la normatividad, si el negocio está legalmente constituido o atenerse a las consecuencias si no lo está (demandas, multas, etc.)
  • Trabajar en horario extendido, pues el propietario de un negocio es el encargado de abrir las puertas al inicio de la jornada y cerrarlas al final, a no ser que tenga suficiente dinero para pagarle a otra persona  que lo haga por él. 

Y por si fuera poco lo anteriormente expuesto, el dueño de un negocio tradicional por lo general ya no recibe un salario al final del mes como cuando era empleado. Puede obtener alguna remuneración si después de cumplir con todas las obligaciones económicas; queda algo de dinero.

Razón por la cual, muchos dueños de negocio viven estresados, cansados, aburridos y con ganas de salir corriendo, aunque ante los ojos de los demás demuestran todo lo contrario y solo por mantener la imagen o e estatus. POR EL QUE DIRÁN.